lunes, 16 de marzo de 2015

LAMINITIS O INFOSURA

Desde el principio de los tiempos los caballos han sido utilizados como herramientas de trabajo con una alimentación basada en pastos, hierbas y dependiendo de su suerte algunos cereales.  Con el paso de los años los caballos se han convertido no sólo en “animales de compañía” sino que muchos de ellos en verdaderos atletas.

Esta alimentación primitiva es la base de la dieta que se sigue utilizando para todo tipo de caballos, aunque en el caso de los atletas también se administran piensos compuestos que mejoran su rendimiento, puesto que la demanda física que requieren se ha visto muy aumentada y una dieta natural basada en pastos no es capaz de generar la suficiente energía.

Para administrar una buena base alimenticia es fundamental incluir cereales y derivados en las dietas de estos animales (Tanto de trabajo como de deporte). Lo ideal sería contar con la ayuda de un nutricionista, especializado en dietas de caballos de deporte; ya que son animales que se estresan fácilmente, no todos se adaptan correctamente a los cambios bruscos y, por desgracia, sufren mucho a nivel gastrointestinal.

Una de las enfermedades que más tememos los jinetes y/o propietarios es la conocida como Laminitis o Infosura. Es una enfermedad metabólica cuyo resultado final puede ser la separación del casco de la extremidad. Los síntomas pueden variar desde una ligera cojera, hasta la invalidez completa del animal.

El organismo trata de adaptarse con mejor o peor fortuna a las secuelas de la ruptura de la unión de las laminillas del pie con las del casco. Toda esta unión se ve reemplazada por un tejido amorfo de naturaleza cicatricial que proporciona cierta sujeción. Dependiendo de la gravedad de la infosura y de la rotación del hueso tejuelo, el tejido cicatrizal puede suplir con bastante éxito el engranaje de los cascos.

A mayor grosor del tejido cicatricial, menor es la estabilización del casco. Por el contrario, muchas infosuras con poca rotación y poco tejido cicatricial pasan desapercibidas para la mayoría de propietario.


EL CASCO:

El casco del caballo  está formado por un tejido llamado queratina la cual se produce constantemente y permite que el casco tenga cierta elasticidad de expansión  para soportar el peso del equino y repartir las fuerzas de golpe en el mismo. Presenta  dos estructuras, una lámina sensitiva y una no sensitiva. En la  sensitiva se encuentran  gran cantidad de nervios   y vasos sanguíneos los cuales nutren al casco de sangre aportando al mismo de nutrientes para su desarrollo y mecanismos de defensa en casos de inflamación o de infección. En la no sensitiva encontramos una zona totalmente diferente donde no hay inervación ni irrigación sanguínea, es la zona donde se colocan las herraduras y los clavos sin dañar al casco, y que sirven para protegerle. 


Lo que sucede cuando un caballo queda infosado es que las laminillas que proporcionan sujeción al hueso tejuelo se dañan, perdiendo funcionalidad y por lo tanto dejando “caer” esta tercera falange, lo que recibe el nombre de rotación del hueso tejuelo.









El casco está irrigado por la arteria digital, que penetra por la cara posterior del casco, formando los diferentes plexos arterio venosos que irrigan los diferentes tejidos especializados dentro del casco. Esta arteria emite prolongaciones hacia el borde marginal de la tercera falange formando la arteria circunfleja; es responsable de patologías causadas por malos aplomos, herraje inadecuado…  






Las causas pueden ser muy variadas, pueden darse infosuras por un exceso de comida, cólicos, sobreesfuerzos, estrés e incluso por un mal herraje. Lo que ocurre por ejemplo, en un caso extremo de infosura causada por un cólico es que en el propio intento de recuperarse del organismo, las mucosas del intestino, afectadas por una impactación o por una torsión liberan endotoxinas que viajan en sangre llegando hasta estos vasos que irrigan las laminillas. Una vez allí estas toxinas quedan en el casco necrosando los vasos y causando daños en su estructura.  




No todas las laminitis conllevan una rotación del hueso tejuelo. Pero sí pueden causar mucho dolor, cojera y un aumento de la temperatura en las extremidades afectadas. 

Cuando sí existe rotación del hueso tejuelo, el eje podofalangeano se ve alterado:  





En las siguientes imágenes os muestro un caso de laminitis, un artículo publicado por GABINO. Un profesional en el ámbito del herraje y la forja.





Tras varios herrajes correctivos el aspecto del casco es completamente distinto:


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